Enfrentarse a los miedos – Anímate

Enfrentarse a los miedos parece más una frase hecha que algo que hacemos habitualmente. Como dije en la presentación de este blog, es un camino de altos y bajo, especialmente en lo sentimental. ¿Tienes un proyecto? ¿Tienes un sueño? Puede ser la mejor idea que se te haya atravesado en toda tu vida, pero a veces la cabeza nos juega una mala pasada.

Para enfrentarse a los miedos hay que entender sus consecuencias

¿Quién no sintió miedo? Por definición, el miedo es una sensación desagradable provocada por un peligro real o imaginario.

Existen varias respuestas al miedo dependiendo de la persona. Una es no mostrarse vulnerable (protegerse), ser complaciente (para pertenecer, por soledad), y el controlador nato (poder). En mi caso, las tuve todas. Tú, ¿te identificas con alguna?

Yo creo que una de las consecuencias del miedo es dejarte escaso de acción. Es paralizante por momentos. Por otra parte, cambiar, salir de la zona de confort, también provoca miedo. Si dejas que te gane, se convierte en un círculo vicioso.

Te cuento que uno de mis proyectos era viajar por el mundo. En un principio tuve muchas dudas porque me parecía muy osado. Mi primer miedo, apareció disfrazado de duda. Y si te digo que hoy llevo 9 años haciéndolo, ¿me lo creerías?  Enfrentarse a los miedos no es fácil. La cabeza puede ponerte miles de trabas. Te hace dudar de tus capacidades, de tus virtudes y hasta pone en jaque tus sueños.

Te miento si te digo que hoy no los tengo. Sería bastante hipócrita hacerlo. La diferencia es que ahora tengo herramientas para manejarlos. De hecho, en breve emprenderé otro viaje, pero en mis planes a corto plazo no estaba planificado hacerlo como lo haré. Y nuevamente apareció esa vocecita que me dejó en jaque. Esta vez usé una herramienta diferente que hasta hace pocos meses ni si quiera la tomaba como opción. Es que la vida se trata de eso… Aprender y volver aprender. Enfrentarse a los miedos también es un proceso de aprendizaje. Pero por, sobre todo, es tener el coraje de saber que hay detrás de los miedos.

Parte de mi historia enfrentando los miedos

Desde pequeña sentí placer por viajar. A partir de mis dieciocho años todo el dinero que ahorraba, se destinaba a viajes. Un mes aquí, quince días allá y de vuelta a casa. Pero un día pensé en no volver más. Fue en ese instante que mi vida comenzó a enfrentarse a los miedos. Cómo lo iba hacer, dónde, cuándo y un millón de preguntas más. Los interrogantes me abrumaban constantemente, así que lo mejor fue dejar ese sueño de lado. Todo el tiempo reaparecía la idea, pero el miedo era tal, que ni siquiera podía trazar un plan de acción. Pasaron muchos años hasta que pude sentarme a analizarlo seriamente. Llevaba una vida que no me gustaba, no estaba cómoda con lo que hacía y la idea de viajar sin pasaje de retorno estaba más presente que nunca…

Cuando paré para pensar en mi sueño, lo que más me impresionó, fue cuántos años habían pasado desde que lo había pensado por primera vez. Reconozco que aún, a veces, me asombro de cómo estaba paralizada. Y no es que, de un día para el otro, compré un pasaje y nunca más volví. Busqué ayuda terapéutica, porque estaba decidida a cambiar mi vida totalmente estructurada por una vida nómada, luego, ya con la cabeza más ordenada, pude trazar un plan.

Gracias a hacerle frente a mis miedos hoy estoy escribiendo desde Rio de Janeiro, Brasil. Se podría decir que es mi segunda casa. Recomiendo conocerlo, porque de verdad, la cultura carioca es difícil de explicar con palabras. Lo que pasa en esta ciudad no pasa en otros lugares. Es como si la ciudad hubiese invadido el bosque. ¡Lo tiene todo! Playas, montañas, cascadas, cultura de calle, mucha noche, área metropolitana, etc.

Vista desde Arpoador, Rio de Janeiro, Brasil. Enfrentarse a los miedos.
Vista desde Arpoador, Rio de Janeiro, Brasil

3 consejos para enfrentarse a los miedos

  1. Haz dos columnas, en una escribe tus sueños y en la otra tus miedos, pero los reales. Por ejemplo, yo quería viajar, pero no lo hacía porque no tenía suficiente dinero, pero la verdad era que tenía miedo a fracasar. Generalmente, escondemos atrás de nuestras excusas lo que de verdad nos traba. En este instante es donde tenemos que aceptar que todo eso que escribimos es parte de nosotros.
  2. Colócate metas relativamente pequeñas, fáciles, hasta ir agarrando confianza. Puede que necesites ayuda. En mi caso fue terapéutica.
  3. En otra hoja, escribe los avances que vas logrando. Siempre es bueno volver a leer y ver que hemos progresado. Y lo importante es que no pares. No importa si te lleva mucho tiempo (la palabra mucho es muy subjetiva), cada uno tiene su proceso. Empezar y no parar, ya es muchísimo.

Si yo no hubiera resuelto mis dudas en aquel tiempo, hoy, no te podría decir que hacer el cambio de vida que hice, fue la mejor elección. La única manera de lograr mi sueño fue amigarme con mis miedos, enfrentarlos y animarme a cambiar. Que tuve momentos malos, ¡claro!, pero tuve muchísimos más que fueron espectaculares. Y hoy voy por más.

¿Tienes un sueño?… ¿Cuánto tiempo más esperaras para cumplirlo?… ¡Anímate a soñar despierto!

 

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